
Desde 2004 un conjunto de países emergentes se sumó a la Unión Europea. Como condición para la integración, los nuevos miembros debieron implementar profundas reformas asociadas a la corrección de desequilibrios macroeconómicos, la liberalización y la apertura. El acquis communaitaire adoptado por los nuevos miembros se sostiene en cuatro pilares: el criterio de Maastricht sobre convergencia, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) para la coordinación de la política fiscal, la Agenda de Lisboa para las reformas estructurales y el Plan de Acción de Servicios Financieros (PASF) -y asociados- para la cuestión financiera. Luego de cinco años de continua integración, la Europa emergente aparece como la más afectada por la crisis actual. Crisis bancarias generalizadas, dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública y la necesidad de un fuerte ajuste para cerrar la brecha externa operan como un fuerte contrapeso a la hora de evaluar el éxito de la estrategia de integración.

La balanza comercial brasilera registró un superávit de U$S 4,6 mil millones en junio, resultado de exportaciones de U$S 14,5 mil millones e importaciones de U$S 9,8 mil millones
Las exportaciones tuvieron una caída de 22,2% en relación a junio de 2008 y las importaciones sufrieron una reducción de 38% en la misma comparación.

La crisis actual se inició en Estados Unidos y Gran Bretaña pero sus efectos se propagaron rápidamente y adquirieron un alcance global, poniendo a prueba los recursos y la capacidad de respuesta de los distintos niveles de gobernanza de la economía internacional. La evidencia indica que, a pesar de la profunda integración de los mercados de bienes, servicios y capitales, las respuestas de política han sido principalmente nacionales. En el plano global se registraron atisbos incipientes de cooperación y las respuestas regionales sólo adquirieron alguna relevancia (aunque bastante acotada) en el caso de la Unión Europea.

A final del pasado junio, la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU aprobó un proyecto de ley que establece reglas sobre el clima y el uso de energía de ese país – “The American Clean Energy and Security Act of 2009”. Dentro de otras medidas, el Acta incluye una agenda extensa y detallada con el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero (GEI), basada en un sistema de control (CAP) de esos gases y de comercialización (TRADE) de licencias que pondrían un precio a la emisión de carbono.

La economía paraguaya se contrajo un 4.1% en términos de la tasa interanual en el primer trimestre del año 2009 y un 4.6% en términos de la tasa intertrimestral, presentando una fuerte caída luego de 23 trimestres consecutivos de crecimiento económico. Esta baja se debió más que por la crisis internacional, por un problema interno muy importante: “la sequía”, que incidió con mucha fuerza sobre los cultivos agrícolas y sectores económicos relacionados con el mismo.

La vieja máxima de que los generales siempre se están preparando para luchar una guerra pasada parece una buena explicación para la sorpresa que generó en todos –gobierno y analistas- la súbita e intensa fuerza con la que la crisis internacional alcanzó a la economía brasileña desde el último trimestre del año pasado. A fin de cuentas, ¿no estábamos mejor preparados para enfrentar shocks externos?

Gobernador del Estado de San Pablo.
Conocida en los años 80 como el continente de las crisis, hoy América Latina está en una posición particular, que recuerda en algunos aspectos a su situación durante la Gran Depresión. De la misma forma que 80 años atrás, y en contraste con episodios más recientes, nuestra región se encuentra nuevamente en condición de víctima, y no de causante de la crisis económica. Otra semejanza con los años 30 es que la mayoría de las economías latinoamericanas se van a recuperar más rápidamente que las economías centrales.

Dada la condición de economía pequeña y abierta que presenta Uruguay, las modificaciones en el contexto macroeconómico internacional impacten en forma significativa en las variables domésticas. Esto implica que si bien el Gobierno tiene un margen para hacer política económica, el mismo es acotado y debe responder a los diferentes shocks internacionales. Siguiendo esta línea, y frente a los vuelcos que ha sufrido la economía mundial en estos últimos meses, el Gobierno ha debido enfrentar diversos desafíos de política económica. Estos fueron variando con el correr de los meses.

Los nuevos fenómenos de especialización comercial en servicios han sido identificados bajo la denominación de “comercio de tareas”. Este fenómeno está asociado a la onda de fragmentación de la producción de manufacturas de las dos últimas décadas del siglo pasado. La magnitud del fenómeno a escala global puede ilustrarse con algunas cifras de la evolución del comercio internacional. En las dos décadas que van desde mediados de los ochenta a mediados de la actual década, el comercio de bienes se multiplicó por un factor de algo más que seis en tanto el comercio mundial de servicios lo hizo por un factor de siete. En particular el comercio de otros servicios comerciales se multiplicó por un factor de diez (ver figura 1)

El resultado de las elecciones del domingo tiene una virtud: es muy fácil de leer y no deja margen para las interpretaciones; una clara mayoría de ciudadanos se expresó en contra del rumbo que el gobierno tomó en el último año y medio. Más allá de esto hay, por supuesto, una serie de cuestiones que sólo se irán develando con el tiempo ya que son varios los interrogantes abiertos. Por su importancia para la economía, es importante remarcar tres cuestiones que será central monitorear en su resolución.